




Hace un año, tuve la suerte de retratar a mi amiga Luisa con su sobrina, Andrea... tienen una magia, unos lazos fortísimos entre ellas, tan invisibles como palpables, que hicieron de la sesión(la primera de las que hiciera en mi cama, dentro de mi estudio)un juego constante, sin poses, sino retratos de ese juego y del cansancio o descanso de otros instantes.
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